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Ya han escrito

De la muerte diaria del sol que, a su caída,
torna en negras de los árboles las ramas.
Ya han escrito.

Del susurrante viento, que uno quisiera que
se lo llevase todo y jamás arrastra nada.
Ya han escrito.

De la misteriosa luna, que a su cita nunca falta
como una amante que se ha acabado enamorando.
Ya han escrito.

Del idilio que es tan sólo una mirada.
De la noche oscura del alma.
De que la vida es sueño.
Ya han escrito.

De tus ojos marrones, que me llaman.
De los cantos esquivos de las sirenas.
De los anhelos en las noches en vela.
Ya han escrito.

De los cuerpos a la intemperie del tiempo.
De los días de vino y rosas.
Del arte de perder.
Ya han escrito.

Del aroma roto de un recuerdo.
De las ausencias bienvenidas.
De la soledad y del exilio.
Ya han escrito.

De lo corto que es el amor
y lo largo que es el olvido.
Ya han escrito.

De qué podría escribir yo
en esta noche de agosto fría
si de todo cuanto mancha,
si de todo cuanto limpia,
si de todo cuanto ocurre en el orbe y
en el corazón de quienes lo habitan,
ya han escrito.

NARUMI

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Así debe ser

Para E. y J.P. 

 

Como el aroma a pan tostado, a sábanas limpias, a palomitas.

Como dejarte el pelo mojado mientras preparas la cena.

Como besar una boca templada que sabe a café.

Como el verano de los dieciocho años.

Como hallar el verso que te falta.

Como un atardecer en agosto.

Como beber sin prisa.

Como la lluvia.

 

Como escuchar los acordes de tu canción preferida.

Como llamar a casa para decir que has llegado.

Como juntar monedas en un tarro de cristal.

Como abrir un libro por la primera página.

Como venirte a buscar al aeropuerto.

Como la arena entre los dedos.

Como comprar entradas.

Como desnudarse.

Como el mar.

 

Así

debe ser la vida

cuando has encontrado

a la persona con quien quieres compartirla.

 

 

Caminos

Son mis arrugas surcos transitados por las dudas.

También la tristeza serpenteó estas curvas

y tuvo como compañera de senda a la melancolía.

 

Repetidamente me bronceó la desilusión la tez:

de quien nunca vino, de quien se fue para no volver.

Dejé esas ausencias que quemaban mis huellas

a ambos lados del viejo camino de tierra

junto a las renuncias, las traiciones y las quimeras.

 

Temí mil veces correr la suerte de Edith

si cedía a la tibia tentación de mirar atrás:

olvidar lentamente el sabor de la dulzura

y que cada poro de mi cuerpo emanara sal.

 

Mil y una veces volví el rostro pero jamás el paso.

Y en ese continuo caminar sin descanso me hallo

pues la brisa el amargor acaba siempre borrando.

 

NARUMI

 

lot's wife

Quién

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Quién le explicará ahora al viento

que ya no tiene que agitar tu pelo.

Quién le dirá a los árboles en flor

que ya no vas a probar sus frutos.

Quién le confesará a las aguas

que ya no van a verte desnudo.

Quién le pedirá ahora a los pájaros

que dejen de ensayar para ti su canto.

Quién le descubrirá a las verdes hojas

que ya no vas a contemplar sus tangos.

 

Díselo tú al viento

conversa con los árboles y las hojas tú.

Confiésale la verdad al agua

y adviérteles tú del vacío a los pájaros.

Que yo no tengo valor para defraudarlos.

 

Que si por mí fuera

estaríamos con el viento charlando

comiéndonos de los árboles sus frutos

desnudándote en el agua mientras cantan los pájaros

y bailan las hojas su danza.

 

NARUMI

A los niños

 

He vivido tantas vidas en mi vida

que si quisiera ponerme a contar

no terminaría jamás.

Fui cuchara larga de madera

perdida en un guisado de ternera.

Fui una mosca despistada en otoño

de la que todos estaban hasta el moño.

Fui una cigüeña viajando a Atlanta

que se posaba en todas las plantas.

Fui la bruja mala de la historia

que recorrió el mundo en su escoba.

Fui científica de insectos raros

que eran buenos pero parecían malos.

Fui una lágrima en un pañuelo

que acabó evaporándose al cielo.

Fui un caramelo para la garganta

que aliviaba la tos y la desesperanza.

Fui hoja de pino que libre volaba

De nube en nube, de rama en rama.

Fui la primera línea de un cuento

del que nadie olvidará nunca el argumento.

 

Fui animal, fui florecilla.

Fui un poco aire y un poco arcilla.

 

Y tú, ¿dulce niña de ojos marrones?

Y tú, ¿dulce niño de ojos saltones?

¿Qué cosas serás?

¿Cuántas vidas vivirás?

Espero que muchas,

muchas, muchas más.

 

NARUMI

He sustituido

He sustituido sin más tu sonrisa.

Me he cambiado de pupilas

y me he mudado de mentón.

 

He desautorizado de una vez tu ruido.

Me he cambiado de estrofa

y me he mudado de calor.

 

He remplazado todos tus lunares.

Me he cambiado de dudas.

Y me he mudado de locura.

 

He suplantado a la postre tu olor.

Me he cambiado de miedo

y me he mudado de amuleto.

 

He depuesto al fin tus sombras.

Me he cambiado de certeza

y me he mudado de rareza.

 

Todavía pregunto por ti a veces

a alguna vecina.

Quizá por costumbre.

Quizá por manía.

 

NARUMI

Siete del mes dos

Hoy nos unirá la distancia.

Tú, en tu ciudad mediterránea.

Y yo, en mi tierra llana.

 

Hoy nos unirá el olvido.

Tú, queriéndolo sepultar.

Y yo, evocándolo una vez más.

 

Hoy nos unirá la soledad.

Tú, culpándome de ella.

Y yo, invitándola a cenar.

 

Hoy nos unirá el calendario,

la agenda, el teletexto,

los titulares del noticiario.

 

Siete

del mes dos

del año aquél.

 

Hoy nos unirá la brecha

que alberga lo que fue y no fue

Tan ancha y tan estrecha.

 

La misma que nos acerca y nos aleja.

 

NARUMI

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