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VUDÚ

 

Recupero hoy este texto que ha ilustrado mi amiga en este mundo de los blogs, María Míguez. Os invito a que visitéis su página: https://mariammiguez.wordpress.com/

Admiro su manera de decir tanto en tan poco con sus haikiños ilustrados. Y me encanta su fotografía, que deja intuir cómo debe ser la persona que hay mirando detrás de ese objetivo… ¡Muchas gracias, María!

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Cogí un alfiler para hacerle a la vida vudú.

Pinché los estómagos vacíos

y los recibos de la luz.

Pinché las entrevistas de trabajo grupales

las indecisiones, los duelos, las crueldades

y los síndromes premenstruales.

Pinché la envidia, la arrogancia, la ambición

las fotos con las nuevas novias

y las partidas de defunción.

Pinché los accesos restringidos y las fronteras

el cáncer, el poder, las guerras

y las arrugas que vienen de la tristeza.

Pinché ese punto de la espalda al que no llegas

y no tener quien sí que llegue.

Y tener quien llegue y no pedirle que venga.

Pinché las personalidades sin aliño

la desilusión, el desamor, el conformismo

y las discusiones sin contenido.

Pinché los “pero”, los “y si” y los “ojalá”

las cosas dichas pero no hechas

y las preguntas sin respuestas.

Pero la vida llevaba una coraza,

una armadura,  una cota de malla

y le dieron igual mis punzantes amenazas.

NARUMI

Las palabras

El lenguaje, un universo paralelo con vida propia,

construído por palabras, sustentado por idiomas..

 

Las palabras, seres creados por una secuencia inconexa de letras,

que por sí solas conforman el arma más mortífera, o la medicina más sanadora.

 

No ha habido creación capaz de reinventarse  a cada minuto,

ni de adaptarse mejor a cada momento…

 

Una misma palabra es capaz de revolverte las entrañas,

o perderse en el aire como si nunca hubiese sido pronunciada…

 

Capaz de disfrazarse en función de los labios que la pronuncian,

pudiéndose convertir en un regalo inesperado, o ser un final anunciado.

 

Seres que mutan atendiendo a las circunstancias,

que en ocasiones juegan al escondite entre ellas,

buscando su preciso sitio en una frase, para desplegar toda su fuerza.

 

Son capaces de camuflarse entre multitud de compañeras,

que a veces se muestran con una concreta pareja,

atendiendo a la frase que las despierta.

 

Una misma palabra es capaz de transformarse en un período ínfimo,

aquel que va desde quien la emite hasta el que la recibe,

pudiendo ser letalmente pronunciada con esmero,

pero convertirse en indiferente en un pequeño momento.

 

Ser la punta de lanza de una historia, de una promesa,

pero llegar a ser la nada en cuestión de horas, o peor aún, convertirse en la discordia.

 

La palabra, un maestro del disfraz, sin duda,

siendo a la vez  la mentira más absurda y la verdad más absoluta.

 

G.G.

LIBERTAD

No sé si soy libre,

no sé si soy yo el que toma las decisiones,

no sé si soy prisionero de mis días,

o un verdadero esclavo de mi tiempo.

 

Durante el transcurso de los días

se supone que hago aquello que quiero,

pero cuando duermo,

no puedo decidir los signos de mis sueños.

 

Es verdad que ando mi camino,

decido los senderos que recorro,

pero las rutas están marcadas

y las opciones son siempre limitadas.

 

La libertad implicaría poder quitar las piedras,

tirar los muros que marcan los límites,

segar los matojos  y hierbas

y así explorar un horizonte indómito.

 

Me gustaría mirar a los ojos al destino,

que me dejase ver lo que hay al final

aunque sea a través de un pequeño resquicio,

en vez de dejarme luchar en esta batalla desigual.

 

La incertidumbre del lugar,

de los nombres que pasarán,

de los errores que se cometerán,

son todo baches del camino que se ha de cruzar.

 

Curiosa la libertad,

aquella que te permite decidir al actuar,

pero que a la vez te esclaviza

y te obliga a mantenerte y a andar.

 

G.G.

Cambios

Curioso el gusto por lo desconocido,

por la aventura diaria,

por la adrenalina generada.

 

Aquellos días monótonos y previsibles, aburren.

Son como restas en tu diario,

son como cruces sin marcar en el calendario.

 

Los días deberían ser como bolsas sorpresa.

Saber por dónde abrirlos,

pero no deberíamos saber los siguientes pasos.

 

Sin embargo, aquí estamos,

llenando de polvo de tiza nuestras manos.

Escribimos sobre lo mismo y borramos.

 

Al día siguiente, la pizarra está impoluta.

Con manchones, pero preparada para que repitamos

los mismos gestos, las mismas palabras, los mismos versos.

 

Me sorprendo a mí mismo.

No quiero ser un disco rayado,

no quiero quedarme anclado.

 

Tal vez sea un momento de espíritu desbocado.

Tal vez no.

Tal vez sea cierto que quiero cambios.

 

Quiero escribir con tiza, pero no quiero borrar.

Quiero acabar el encerado,

escribir en las paredes, en las puertas y en sus marcos.

 

Quiero pisar diferentes suelos,

caminar por suelos embarrados.

No quiero que me encuentres sentado en el mismo banco.

 

G.G.

El mago de la vida

Curioso el poder de la mente,

que te hace caer con estrépito

o alzarte lleno de éxito,

 

La mente es como un mago,

que te puede pintar de negro

aquello que es blanco,

o hacerte cambiar las lágrimas de pena,

por abrirte nuevas puertas.

 

La mente es aquel guía de viajes,

que te puede llevar hasta un destino inventado,

o te puede dejar en una prisión encerrado.

 

La capacidad de la mente estremece,

muchas veces no funcionan solas,

sino que son marionetas en manos de titiriteros,

los cuales a veces las manejan como si fueran un juego,

sin seguir las mínimas reglas del respeto.

 

En ocasiones, esos titiriteros no saben que lo son,

posiblemente ni pretendan serlo,

pero un simple gesto, puede mover hilos de hielo.

 

La mente, aquella que nos da sorpresas,

aquella que cuando crees estar enterrado sin consuelo,

te eleva cual pluma con el viento,

aquella que te impulsa a seguir hacia delante,

o te lleva hasta el destierro.

 

Sin duda es la mente,

el mago ilusionista de la vida,

que actúa cada uno de nuestros días.

 

G.G.

Dícese del tiempo…

Dícese del tiempo,

quien  a veces pasa tan rápido

y otras veces tan lento.

 

Dícese del tiempo,

ese perfecto medicamento

que cura hasta el más profundo de los lamentos

 

Dícese del tiempo,

ese precioso aliado

que muchas veces se convierte en nuestro amigo más cercano

 

Dícese del tiempo,

aquel que en ocasiones,

es nuestro enemigo más despiadado.

 

Dícese del tiempo,

aquel que tiene dos caras,

y nos acompaña desde el primer momento.

 

Qué decir del tiempo…

No somos nadie sin el tiempo,

el tiempo no es nadie sin nosotros.

Pero  juntos hacemos de la vida un lugar maravilloso.

 

Si pudiésemos comprar el tiempo…

Entonces dejaría de ser tan perfecto. 

G.G.

Jugando

Todo empezó como un juego,

piensas que ya eres mayor,

pero el jugar fue un error.

Te sientes como cuando eres pequeño

y pides por favor que te hagan un hueco,

pero ahí ya sabes que no estás en el sitio correcto.

 

No hay vuelta atrás,

Sirve para aprender más.

 

Tu cabeza da vueltas y ya no quieres jugar,

simplemente quieres evolucionar,

pero los juegos siguen su recorrido hacia el final.

Decides poner todo tu corazón por ganar,

pero las cartas ya están repartidas,

y la mano no está en tu lugar.

 

No hay vuelta atrás,

Sirve para aprender más.

 

Decides acabar la partida

y lanzar el tablero para terminar.

Piensas que esto es un juego y ya está,

nadie tiene que estar obligado a jugar hasta acabar,

no todos los juegos dependen del azar

y son preferibles aquellos que invitan a razonar.

 

No hay vuelta atrás,

Sirve para aprender más.

 

Estos juegos te han ayudado a pensar,

han impulsado tu crecimiento personal,

y te han preparado para avanzar.

Tal vez lo mejor sería no volver a participar,

pero no podré y a pesar de todo,

sé que volveré a jugar.

 

No hay vuelta atrás,

Sé que servirá para aprender más.

 

G.G.