Horrores

La experiencia no fue rápida, ni  gratuita, ni mucho menos fácil. Fue lo opuesto a rápida, a gratuita y a fácil. Fue un horror. Pero fue mi horror, mi infierno personal, mi caída, mi tocado fondo. Y ahora siento que el hecho de que sea algo mío, que todo lo que de alguna manera es mío y de nadie más, es lo que realmente merece la pena en mi vida.

Que la pena es asfixiante y fatigosa, pero es mía, yo decido cómo vivirla. Que la incertidumbre sobre el futuro es abrumadora y desbordante, pero es mi incertidumbre y mi futuro. Que el desconcierto ante el presente, la obnubilación mental, ese momento en el que estallas en llanto porque te sientes incapaz de pensar más,  de crear más posibles escenarios, de descartarlos todos y sólo puedes pensar que así, como estas ahora mismo, lacrimoso y obnubilado será el único futuro posible. Pero son tu desconcierto, tu obnubilación, tu desesperación….y no la del vecino. Aunque mientras lo vives siempre lo deseas (que le toque al vecino, digo, y no a ti).

Pero con el tiempo te rindes ante la evidencia de que fueron tuyos y ese simple hecho les otorga sentido. Sin embargo, este “darse cuenta” sólo puede aportarlo el tiempo. La vivencia siempre es amarga, nunca es rápida, ni gratuita, ni fácil.  No obstante, se puede rascar algo de racionalidad en la amargura, hacer memoria  de antiguas batallas ya vencidas y pensar como el rey ciclotímico del cuento que “esto también pasará”.

NARUMI

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s