Canas

A los rituales diarios de puesta a punto
(¿para los demás?, ¿para mí?),
̶ supresión de vello no deseado;
falsa coloración de labios y mejillas;
reducción y moldeado de cejas;
extensión y ensanche de pestañas;
sombreado iluminador de párpados
y delineado artificial de la mirada   ̶
he de añadir ahora el arrancado de canas.

Se me ocurrió, para hacer más llevaderos
estos nuevos minutos extra frente al espejo,
tomarme la molestia de honrar a cada una
con la historia de un recuerdo.

Esta, por mi prematura menarquía.
Esta, por mi abuelo: mi primer muerto.
Esta, por mi profesor de Geografía.
Esta, por aquella semana en París,
comiendo en McDonalds y sin dormir.
Y esta, por la decisión que tomé al regreso.

Esta, por la vida universitaria,
los exámenes y los jueves de excesos.
Esta, por el año en el extranjero
y por cada azafata indicando cómo usar el chaleco.
Esta, cuando volví al pueblo.
Y esta, por marcharme de casa,
con sus lavadoras y sus horas de plancha.

Esta, esta y esta,
se fueron tornando blancas
en las incontables horas frente a mis ventanas.

Esta, por las veces que perdí
‘todo mi honor en torno a un tono que no sonó’.
Esta, por apagar la luz de gas, al fin.
Esta, por el silencio y la casada.
Esta, por el silencio y el dolor de barriga.
Y esta, y esta, y esta….ya las imagináis,
para qué rimarlas.

Esta, por algún mito caído.
Esta, por alguna pésima resaca.
Y esta, por tantas concesiones involuntarias.

Por el momento, más historias que canas.
¿Será vivir suficiente para no invertir la balanza?

NARUMI

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Te he visto

Te he visto en la calle reciclando,
en un acto tan cotidiano
que he tenido envidia de
los vecinos que viven enfrente.

Ellos, que no saben quién eres.
Que no es en sus sueños donde apareces.
Y, sin embargo, al asomarse pueden verte.

Te he visto detenida en un semáforo,
en un acto tan cotidiano
que he tenido envidia de
los conductores que te cedían el paso.

Ellos, que no saben quién eres.
Que nunca han vivido contando los meses.
Y, sin embargo, a tres metros te tienen.

Te he visto en el mercado comprando,
en un acto tan cotidiano
que he tenido envidia del
tendero que te estaba cobrando.

Él, que no sabe quién eres.
Que nunca ha esperado tu sonrisa.
Y, sin embargo, qué fácil la obtiene.

Te he visto sentada en un banco,
en un acto tan cotidiano
que he tenido envidia del
libro que estabas hojeando.

Él, que no sabe quién eres.
Que no es más que un objeto inanimado.
Y, sin embargo, lo rozan tus manos.

“Hoy la he visto,
hoy la he visto y me ha mirado”
recitábamos de niños.
Pero hoy ella no me ha mirado.
Ni tan siquiera la he visto.

No reserva para mí
ningún acto cotidiano.

NARUMI

 

womanreadingabook
Woman reading a book, Maria Karalyos

Poema al heredero (VI)

Quisiera darte la bienvenida
a un mundo sin bombas,
sin hambre, sin fronteras,
sin niños que lloran.

Quisiera darte la bienvenida
a un mundo sin envidias,
sin miedo, sin machismo,
sin gente que se grita.

Quisiera darte la bienvenida
a un mundo sin anuncios,
sin futbolistas millonarios,
sin audiencia en Telecinco.

Quisiera darte la bienvenida
a un mundo sin sequías,
sin polución, sin incendios,
sin animales que se extingan.

Quisiera darte la bienvenida
a un mundo sin injusticias,
sin represión, sin censuras,
donde no gobernara la economía.

Querría haber engalanado el mundo
antes de darte la bienvenida.
Fingir que estaba a la altura
de tus 51 centímetros de vida.

Pero no me ha dado tiempo.
Así que te doy la bienvenida
a nuestro mundo imperfecto.

Donde al menos no te faltará nunca
una puesta de sol, muchos besos,
una canción alegre, sonrisas,
y alguien que te cuente cuentos.

Y más tarde, una taza de café,
la lluvia, Italia, el calor del vino,
un amor, diez desamores,
y al menos un buen amigo.

El cine, la literatura, la música,
las hojas de los árboles en otoño,
y los anocheceres de verano.
El día después de los desengaños.

Cuando falten nuestros besos
te quedará el de Rodin, el de Klimt
el de Bécquer, el de Chagall,
y hasta el de Brancusi y Magritte.

Tendrás siempre a tu alcance
la luna, las estrellas, el mar.
Serán siempre tuyos tu cuerpo.
alguna ilusión y algún sueño.

Bienvenido a nuestro mundo
que, aunque imperfecto, ansío
que abras los ojos para conocerlo.

NARUMI

 

Poema al heredero (V)

Ven ya, que te vamos necesitando
para franquear algunos muros y
enarbolar banderas blancas.

Ven ya, que te vamos necesitando
para reconstruir algunas ruinas
que antaño fueron atalayas.

Ven ya, que te vamos necesitando
para replantar algunos jardines
arrasados por el tiempo y sus talas.

Ven ya, que te vamos necesitando
para redefinir algunas sendas,
en este momento tan desdibujadas.

Ven ya, que te vamos necesitando
para reencontrarnos entre nosotros
y dejar de ser estos desconocidos
en los que hemos devenido.

 

NARUMI

dandelions

Febrero

Febril y frío.
Fugaz, furtivo.

Da vértigo, febrero.
¿Serán sus dos días menos?
O el ser punta de lanza
entre primavera e invierno.

Da vértigo, febrero.
¿Será porque se disfraza?
De blancos y pálidos grises,
entre algún verde esperanza.

Da vértigo, febrero.
¿Será por su fama de loco?
Con sus días más luengos
y sus noches aún tan frías.

Da vértigo, febrero.
¿Será que nos lo roban?
Como le sucede cada abril
al hombre del traje gris.

¿O será porque es distinto,
diferente, inusitado?
¿O será porque es único,
el más breve del calendario?

O será que cumplo años…

NARUMI

 

febrero

Feliz cumpleaños

Nos conocimos a dos mil kilómetros
de nuestros lugares de origen.
Y es que a veces hay que marcharse lejos
para encontrar lo que tenemos cerca.

Tu segunda noche la pasaste en mi casa.
Me pregunto qué soñara cada una aquél dia.
Tú, tan risueña, tan graciosa, tan andaluza.
Yo, tan formal, tan sensata, tan cabal.
Escondiendo nuestros miedos y nostalgias,
tras tu risa, tú, yo tras mi mirada.

Éramos unas desconocidas
que tan sólo tenían en común
aquello que escondían.

Poco después, no recuerdo el momento concreto,
los puentes cayeron, ya no hacían falta:
se disolvieron entre nosotras todas las distancias.
Tal vez cuando empecé a notar que me querías.
Sin hacer nada por ganarte, siendo como era,
dando rienda suelta a mis rarezas y manías.

Es un alivio que te quieran así en esta ajetreada vida
en la que siempre se está esperando algo de nosotros.
En la que nosotras mismas nunca estamos a la altura
de nuestras exigentes expectativas,
tan rigurosas que no sabemos ni cuáles son…

Así, antes de que se instalara en Cesena
el húmedo invierno, ya sospechábamos
que ni tú tan cabecita loca ni yo tan tiesa.
Y al regreso de la Navidad en nuestras casas,
teniendo que esconder de nuevo
nuestros miedos y nuestras nostalgias,
yo ya solo podía hacerlo junto a tu risa
y tú, contagiándote de mi mirada.

Ahora, como dice la canción que mi madre adora,
“cómo han pasado los años, qué mundo tan diferente”
de aquél de paseos en bicicleta, aperitivos y helados.
De aquél en el que solo importaba el presente.

“Cómo han pasado los años, las vueltas que dio la vida”
Las personas maravillosas que hemos conservado,
las que se fueron y las que hemos ido ganando.
Cuántos viajes, celebraciones y palabras compartidas.

“Cómo han pasado los años, cómo cambiaron las cosas”
Y entre tanto, cuánto hemos madurado nosotras.
Logrando dar luz a algunos de nuestros temores
y aceptando con humor nuestras melancolías.

“Habrán pasado los años
pero el tiempo no ha podido hacer
que pase lo nuestro”

NARUMI

Cesena, Italia

Corres

Para mi amiga M. 
que prometió un hueco
en su pared si le gustaba.

Corres,
como el niño que huye de la tormenta.
Vuelas,
como la hoja caída de un árbol, seca.

Y adonde quiera que llegas, te aferras
como una enredadera.

Saltas,
como las briznas crepitantes de una hoguera.
Resbalas,
como lágrimas en la lluvia, desdibujadas.

Y adonde quiera que llegas, te anuncias
como las garzas.

Tal vez antes de Cristo fueras Cleopatra,
Mumtaz Mahal en la Edad Moderna,
y Audrey o Marilyn en los cincuenta.

En esta vida sólo agua ahora,
ahora fuego. Mañana tierra.
Y siempre este aire que te lleva.

NARUMI

richard butler

Richard Butler